Descripción
El puesto se desarrolla en un dispositivo residencial para menores, centrándose en la atención psicológica integral de niños y jóvenes. El rol es fundamental para garantizar su bienestar emocional y el correcto desarrollo dentro del entorno residencial. Las responsabilidades abarcan desde la evaluación inicial hasta la intervención continua y la elaboración de informes técnicos, todo ello en coordinación con el equipo educativo y las instituciones pertinentes. El profesional será un apoyo clave dentro de la estructura del centro, contribuyendo a la estabilidad y progreso de los menores acogidos.Las funciones principales incluyen la realización de evaluaciones y diagnósticos psicológicos mediante entrevistas individuales y la aplicación de pruebas psicotécnicas estandarizadas. El objetivo es identificar necesidades emocionales, cognitivas o trastornos de salud mental. Posteriormente, se llevan a cabo intervenciones terapéuticas individuales o grupales, adaptadas a problemáticas específicas como adicciones, control de impulsos, duelo o trauma. Además, se proporciona apoyo en situaciones de crisis y se asesora al equipo educativo sobre el manejo de conductas complejas y necesidades de salud mental.
La labor también implica la planificación técnica y el seguimiento continuo. Esto incluye la participación en el diseño del Proyecto Educativo Individualizado, aportando objetivos y estrategias desde el área psicológica. Se elaboran informes técnicos, periciales o de evolución solicitados por juzgados de menores, fiscalía o la entidad pública competente. Finalmente, se evalúa la eficacia de las intervenciones para ajustar los planes de trabajo según los progresos de cada joven, asegurando una atención personalizada y adaptada.