Descripción
El puesto se enfoca en la valoración integral de los residentes para determinar su grado de dependencia, considerando aspectos de movilidad, cognición y autonomía. Esta evaluación inicial es fundamental para detectar limitaciones físicas, cognitivas o funcionales, lo que permite definir objetivos terapéuticos individualizados y establecer un plan de intervención acorde a las necesidades específicas de cada persona. La evaluación continua facilita el seguimiento del progreso y la adaptación de las estrategias de tratamiento.Una parte central de las funciones consiste en el entrenamiento en actividades de la vida diaria, como vestirse, asearse, comer y utilizar el baño. Este entrenamiento está dirigido a incrementar la independencia del usuario y a adaptar las rutinas según sus capacidades actuales. Paralelamente, se llevan a cabo programas de estimulación cognitiva mediante ejercicios diseñados para trabajar la memoria, la atención y la orientación, así como actividades específicas para personas con demencia o deterioro cognitivo, incluyendo talleres grupales.
La rehabilitación funcional se centra en la mejora de la coordinación y de las habilidades manuales, especialmente en casos posteriores a eventos como caídas o ictus. Además, se realizan recomendaciones para la adaptación del entorno, proponiendo ayudas técnicas y ajustes en los espacios para mejorar la accesibilidad y prevenir accidentes. El trabajo se desarrolla en estrecha coordinación con un equipo multidisciplinar, participando en la elaboración y seguimiento de los planes individuales de atención.