Descripción
La posición de Encargado de Cocina en un centro residencial requiere una atención constante hacia la calidad del servicio de alimentación, garantizando que se favorezcan la salud, satisfacción y bienestar de los residentes. Entre las responsabilidades principales se incluye la realización de pedidos de materia prima necesaria para el abastecimiento del centro, utilizando herramientas informáticas específicas para la gestión. Es fundamental comprobar los albaranes recibidos, cotejando que correspondan con los pedidos realizados previamente, asegurando así un control eficaz del inventario y del gasto mensual. Además, se debe conocer, velar y supervisar el cumplimiento de toda la normativa vigente relacionada con el servicio de alimentación por parte de todo el equipo de cocina, promoviendo un entorno de trabajo seguro y regulado.El rol implica resolver posibles incidencias y realizar sugerencias de mejora sobre la aceptación de los menús, el equipamiento disponible y el menaje utilizado, manteniendo una comunicación continua con el responsable territorial correspondiente. Se requiere acceso y uso de sistemas de gestión específicos para realizar pedidos en base a menús preestablecidos y para la gestión de inventarios. La coordinación del personal de cocina es otra faceta clave, que incluye apoyar al equipo en sus funciones, comunicar y guiar según las bases organizativas establecidas, y corregir incidencias surgidas en el día a día. Asegurar el cumplimiento del cuadrante de horarios establecido y participar en procesos de selección de candidatos cuando sea necesario forman parte integral de las tareas asignadas.
Se buscan candidatos con formación técnica en Hostelería y Restauración, siendo deseable una experiencia mínima de doce meses en puestos similares dentro de entornos como atención primaria, hospitales o residencias de mayores. Se recomienda además formación específica en cocina, manipulación de alimentos, utilización de productos químicos de limpieza y gestión de equipos. Este puesto se desarrolla en un ambiente laboral estructurado, donde se prioriza un entorno basado en el respeto, la colaboración y el apoyo mutuo, sin incluir elementos de venta corporativa o llamadas a la acción en la descripción de las funciones y responsabilidades del cargo.