Descripción
Este puesto implica la integración en la vida cotidiana de centros de protección para menores. Las funciones principales comienzan con el estudio de la información psicológica contenida en los expedientes de los menores, complementando dicho estudio para realizar un diagnóstico psicológico inicial. A partir de la información recogida, se elabora un informe que establece el diagnóstico, el pronóstico respecto a la necesidad de tratamiento psicoterapéutico y los objetivos de trabajo específicos para el menor y/o su familia.El profesional provee apoyo terapéutico directo o propone la intervención de otros especialistas cuando sea necesario. Es fundamental la coordinación continua con otros profesionales del campo de la salud mental y la colaboración estrecha con el equipo educativo para la elaboración del Programa Educativo Individual. Junto al equipo educativo, se abordan los objetivos en las áreas familiar, emocional y conductual de cada menor, asesorando a los profesionales sobre el abordaje de las dificultades en el trabajo individual.
Otras responsabilidades incluyen la evaluación, junto al resto del equipo, del nivel de riesgo de desprotección del menor, así como la elaboración de informes periódicos sobre su evolución psicológica y emocional. El rol también conlleva acompañar y apoyar a las familias en el proceso de relación con el menor, y explicar a otros profesionales y, en su caso, al propio niño o adolescente, los aspectos relevantes de su situación psicológica. En el contexto de intervención familiar, puede ser necesaria la mediación en los encuentros entre el menor y su familia.