Descripción
Esta posición se centra en la intervención educativa y de desarrollo para niños y adolescentes. El rol implica trabajar con población infantil desde los 0 hasta los 3 años dentro de un servicio específico de Atención Temprana, así como con niños y adolescentes de 4 a 16 años en un contexto de atención privada. El objetivo principal es facilitar y promover el desarrollo óptimo de cada individuo, abordando diversas áreas de necesidad para mejorar su calidad de vida y su integración en los entornos cotidianos.Las funciones principales giran en torno a la creación e implementación de programas de intervención individualizados. Estos programas se diseñan tras una evaluación detallada de las necesidades de cada niño, estableciendo objetivos funcionales y prácticos que se revisan de manera periódica para asegurar su eficacia y adecuación. La intervención cubre un amplio espectro de necesidades del neurodesarrollo, incluyendo pero no limitándose a Trastornos del Espectro Autista (TEA), retrasos en el desarrollo general, dificultades específicas de atención y aprendizaje, y problemas relacionados con la regulación conductual y emocional.
El trabajo se enfoca en desarrollar habilidades fundamentales en los niños. Esto incluye el fortalecimiento de la atención y la concentración, la mejora de las funciones ejecutivas como la organización y la planificación, y el fomento de habilidades cognitivas básicas y complejas. Se promueve activamente el juego funcional y simbólico como herramienta de aprendizaje, se trabajan las competencias de comunicación e interacción social, y se impulsa la autonomía personal en hábitos, rutinas y adaptación a los contextos escolar y familiar. Además, se brinda apoyo en habilidades preacadémicas y académicas, incluyendo el desarrollo de la lectoescritura y el razonamiento lógico-matemático, siempre desde un enfoque educativo que busca la regulación y el crecimiento integral del niño en todos sus ámbitos de vida.