Descripción
El mozo de almacén desempeña un papel fundamental en las operaciones logísticas de una empresa del sector alimentación. Sus responsabilidades principales se centran en la gestión interna del almacén para garantizar la precisión en los pedidos y la eficiencia en el flujo de mercancías. Este rol implica trabajar de manera coordinada con el equipo de logística y producción, asegurando que los productos se encuentren en el lugar correcto y en el momento adecuado para su distribución o uso interno. La posición requiere una atención meticulosa a los detalles y un compromiso con los procedimientos de seguridad establecidos para el manejo de productos perecederos y no perecederos. El entorno de trabajo es dinámico y físico, donde la organización y la capacidad para seguir instrucciones son clave para el éxito operativo. La labor del mozo de almacén contribuye directamente a la cadena de suministro, optimizando los procesos de recepción, almacenamiento y preparación de pedidos. Es un puesto que demanda resistencia física y habilidades prácticas para operar equipos específicos del almacén, siempre bajo las normativas de seguridad alimentaria y laboral vigentes. La comunicación efectiva con supervisores y compañeros es esencial para reportar incidencias y mantener un inventario actualizado, apoyando así la continuidad de las operaciones comerciales diarias. Requisitos
Se requiere experiencia previa de al menos un año en un puesto similar dentro de un entorno de almacén. Es indispensable poseer el carnet de carretillero para operar maquinaria de manutención. El candidato debe tener disponibilidad de vehículo propio para desplazamientos relacionados con el trabajo. La formación mínima exigida es la educación primaria completa, junto con conocimientos prácticos de gestión de almacén y preparación de pedidos. Se ofrece
El contrato se ofrece a través de una Empresa de Trabajo Temporal (ETT) con posibilidad de incorporación posterior a la plantilla de la empresa. La jornada laboral es completa con turnos rotativos que incluyen horarios de mañana y de tarde. El calendario de trabajo se organiza en ciclos de dos semanas, alternando semanas de lunes a viernes con semanas de lunes a sábado. Se proporcionan los equipos de protección individual necesarios para el desempeño de las funciones en un entorno de almacén.