Descripción
El guarda de finca será el principal responsable de la vigilancia, seguridad y mantenimiento general de una propiedad rural extensa. Sus funciones abarcan una supervisión continua para prevenir intrusiones, daños o situaciones de riesgo, garantizando la integridad de las instalaciones, maquinaria y cualquier activo presente en la finca. Además de las labores de vigilancia, se encargará de tareas rutinarias de mantenimiento de estructuras menores, como cercas, portones o pequeñas edificaciones auxiliares, asegurando que todo se encuentre en perfecto estado de conservación.Otra parte fundamental del puesto incluye el cuidado básico de las zonas verdes y áreas ajardinadas de la propiedad, realizando labores de jardinería esenciales para mantener la estética y el buen estado de los exteriores. El rol requiere una persona residente en la finca, lo que implica una disponibilidad prácticamente total y un profundo sentido de la responsabilidad y la iniciativa propia, trabajando de manera autónoma la mayor parte del tiempo. El profesional se integrará en el día a día de la propiedad, contribuyendo a su correcto funcionamiento y cuidado global.
Este puesto es ideal para una persona que valore la vida en un entorno rural tranquilo y esté dispuesta a asumir una responsabilidad integral sobre una propiedad. La vivienda se proporciona en la misma finca, facilitando una supervisión constante y eficaz. El guarda actuará como el primer punto de contacto y control para cualquier asunto relacionado con la finca, desempeñando un papel clave en su preservación y operatividad diaria.