Descripción
La posición está orientada a la prestación de servicios de fisioterapia dentro del ámbito geriátrico en una residencia de mayores ubicada en el distrito de Usera, Madrid. El objetivo principal del rol es la aplicación de un plan de prevención, recuperación y tratamiento específico dirigido a las personas usuarias. Este plan busca abordar las consecuencias que, a nivel orgánico y funcional, derivan de los procesos naturales del envejecimiento, así como de los posibles procesos patológicos asociados que puedan presentarse. La labor se centra en optimizar la independencia funcional y mejorar la calidad de vida de los residentes, contribuyendo de manera significativa a su autonomía en las Actividades de la Vida Diaria (AVD). La metodología de trabajo debe ser integral y personalizada, adaptándose a las necesidades individuales de cada persona para fomentar su bienestar físico y funcional.Las funciones del puesto implican la evaluación inicial de las capacidades y limitaciones de los usuarios, el diseño y la implementación de programas terapéuticos individualizados, y la supervisión continua de la evolución de cada caso. Se requiere un enfoque profesional que combine técnicas de rehabilitación, ejercicios terapéuticos y, en su caso, la aplicación de modalidades físicas adecuadas para aliviar el dolor, mejorar la movilidad y prevenir el deterioro funcional. Es fundamental mantener una comunicación fluida y colaborativa con el resto del equipo multidisciplinar de la residencia, incluyendo personal médico, de enfermería y de atención psicosocial, para garantizar una atención coordinada y de calidad que asegure la satisfacción de los usuarios y sus familias respecto al servicio prestado.
El contexto laboral está definido por un contrato de sustitución por vacaciones, con una duración específica y una jornada laboral completa. El entorno de trabajo es una residencia dedicada al cuidado de personas mayores, lo que demanda no solo competencias técnicas sólidas en fisioterapia, sino también habilidades interpersonales como la empatía, la paciencia y una comunicación clara y respetuosa. El desempeño en este rol contribuye directamente a un objetivo social relevante: mejorar la calidad de vida y promover el máximo grado de autonomía posible en una etapa vital que a menudo conlleva desafíos físicos y de salud, haciendo del entorno residencial un espacio de cuidado profesional y apoyo continuo.