Descripción
El puesto de fisioterapeuta en el centro residencial implica la prestación de cuidados especializados orientados a la rehabilitación y mantenimiento de las capacidades funcionales de los residentes. Las funciones principales incluyen la valoración articular y muscular de los nuevos residentes para elaborar programas de rehabilitación individualizados y grupales, así como la ejecución y registro de dichos tratamientos. Se trabaja en estrecha colaboración con el equipo interdisciplinar, especialmente con el terapeuta ocupacional, en la valoración de transferencias y en la pauta de ayudas técnicas como andadores o sillas de ruedas. Una parte fundamental del rol consiste en informar y formar al personal auxiliar en técnicas de movilización, aseo y transferencias seguras, garantizando la correcta aplicación de las pautas de fisioterapia en el día a día.Además de la atención directa a los residentes, el fisioterapeuta mantiene una comunicación fluida con sus familiares, transmitiendo información sobre la evolución, el plan de tratamiento y resolviendo las dudas que puedan surgir. El entorno de trabajo se caracteriza por una cultura centrada en el cuidado, el respeto y la colaboración, donde se fomenta el desarrollo profesional continuo. La empresa proporciona estabilidad laboral con un contrato indefinido y una jornada completa, organizada en turnos específicos de lunes a viernes. Se valoran la empatía, la capacidad de trabajo en equipo y el compromiso con una atención de calidad que prioriza el bienestar de las personas.
El centro opera bajo una filosofía que integra el conocimiento técnico con un enfoque humano, promoviendo la innovación en los cuidados. Se ofrece formación continua y beneficios sociales como parte del compromiso con el crecimiento de los profesionales. Las instalaciones están diseñadas para facilitar la labor asistencial, disponiendo del tiempo necesario para dedicar una atención personalizada. El rol requiere no solo competencias técnicas, sino también habilidades de comunicación y una actitud proactiva para adaptar los tratamientos a las necesidades cambiantes de una población geriátrica, contribuyendo así a su autonomía y calidad de vida.