Descripción
Esta posición se centra en el análisis y la intervención en situaciones familiares que involucran a menores bajo medidas de protección. El proceso inicia con un estudio exhaustivo de la información contenida en el expediente del menor o adolescente. Este trabajo se realiza en colaboración con otros profesionales, como psicólogos y técnicos familiares, para completar un diagnóstico sociofamiliar integral. Dicho diagnóstico evalúa múltiples áreas clave, incluyendo las habilidades parentales, el entorno social y los aspectos instrumentales de la familia. Se procede a una evaluación del riesgo actual, del pronóstico de recuperabilidad parental y de las circunstancias personales y sociales que han llevado a la situación de desprotección. Además, se identifican los factores de riesgo, vulnerabilidad y estrés, así como los aspectos positivos, factores protectores y de resiliencia que puedan apoyar un proceso de recuperación. Basándose en esta valoración, cuando es requerido por la entidad pública competente, se elabora un informe inicial que establece el diagnóstico y pronóstico, sirviendo de base para el diseño de un Plan de Intervención Familiar específico y personalizado. El diseño y la concreción de las actuaciones para el desarrollo del Plan de Intervención Familiar parten del Plan Individual de Protección y la valoración inicial. Este plan se estructura siguiendo el modelo establecido en la documentación técnica y las orientaciones de los pliegos correspondientes. El rol implica la implementación y evaluación continua de dicho plan, contando con el apoyo del equipo técnico interno y manteniendo una coordinación periódica con la entidad pública para informar sobre la evolución del caso y los ajustes necesarios. En aquellos casos en que proceda, también incluye la implementación y evaluación de un Plan de Reintegración Familiar o de otros programas intensivos de intervención diseñados por la administración. Otra responsabilidad fundamental es la organización y supervisión de las visitas familiares, asegurando que se desarrollen en un entorno seguro y conforme a los objetivos terapéuticos y de protección establecidos. El trabajo requiere una atención meticulosa al detalle, capacidad de síntesis de información compleja y una constante adaptación a las necesidades cambiantes de cada familia y menor. Requisitos
Se requiere Grado o Diplomatura en Educación Social. Se valora experiencia profesional de 1 a 3 años. Se valorará específicamente formación y/o experiencia de al menos dos años, dentro de los últimos diez años, en intervención familiar. También se valorará formación en violencia de género y formación en trauma y apego. Se ofrece
Horario de lunes a viernes por la mañana y/o tarde. Jornada al 80%.