Descripción
El puesto se centra en dotar a las personas de mayor autonomía y calidad de vida, utilizando la ocupación como medio principal de rehabilitación. Este proceso comienza con una valoración especializada de cada usuario, seguida de la implementación de un plan de tratamiento individualizado y pautado. El objetivo fundamental es mejorar la funcionalidad y el bienestar de los pacientes a través de actividades significativas y terapéuticas, adaptadas a sus necesidades específicas y contextos personales.Las funciones principales incluyen la realización de visitas domiciliarias para la supervisión de casos, así como la comunicación constante con usuarios, trabajadores y el equipo de coordinación. El profesional será responsable de valorar las ayudas externas necesarias en los domicilios, como grúas o sillas adaptadas, y de realizar el seguimiento de su solicitud y correcto funcionamiento. Además, se requiere contactar con centros o empresas que dispongan del material necesario, elaborar informes detallados de los casos y otros documentos relacionados, y trabajar de manera coordinada con integradores sociales del servicio. También forma parte de las tareas la participación en reuniones con la dirección de la empresa.
El perfil ideal requiere competencias específicas como la escucha activa, la empatía, una buena gestión del estrés y habilidades para la resolución de conflictos. Es esencial promover una comunicación efectiva y fomentar relaciones de apoyo tanto con los usuarios como dentro del equipo de trabajo. El entorno laboral demanda una alta orientación al usuario, capacidad de planificación y organización, integridad, honestidad y dotes comunicativas claras. Este rol es clave para asegurar la continuidad y calidad de los cuidados prestados.