Descripción
El puesto de Operario de Limpieza implica responsabilizarse del mantenimiento y la higiene de las áreas comunes de una comunidad de vecinos, así como de las instalaciones de unas oficinas inmobiliarias. Las tareas principales incluyen la limpieza diaria de suelos, superficies, baños y zonas de paso, asegurando un entorno pulcro y seguro para los residentes y trabajadores. Además, el profesional deberá realizar tareas de mantenimiento básico, como la reposición de materiales de limpieza y la comunicación de incidencias que requieran atención especializada. Es fundamental seguir los protocolos de seguridad e higiene establecidos, utilizando los productos y equipos de manera correcta para garantizar la eficacia y la durabilidad de los trabajos realizados. Este rol requiere una actitud proactiva y meticulosa, ya que la imagen y el confort de las instalaciones dependen directamente de la calidad del servicio proporcionado. El operario trabajará de forma autónoma bajo supervisión periódica, debiendo organizar su tiempo para cumplir con los horarios y estándares de calidad exigidos en ambos entornos, residencial y profesional. La posición ofrece la oportunidad de contribuir al bienestar diario de la comunidad y al entorno laboral de la empresa, en un contexto estable y con rutinas definidas. Requisitos
Se requiere disponer de un certificado de discapacidad igual o superior al 33% vigente, tener una edad comprendida entre 30 y 56 años, y residir en las zonas de Carabanchel, Cuatro Vientos o Las Águilas en Madrid. Es indispensable contar con al menos un año de experiencia demostrable en labores de limpieza, preferentemente en comunidades de vecinos o espacios similares. Además, se exige poseer el título de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y conocimientos prácticos en técnicas de limpieza y mantenimiento general. Se ofrece
El contrato ofrecido es de sustitución, con una jornada laboral parcial de 20 horas semanales, distribuidas de lunes a viernes en horario de 8:00 a 12:00 horas. El salario se establece conforme al convenio colectivo aplicable, garantizando las condiciones económicas y laborales previstas en la normativa sectorial. El entorno de trabajo es estable y organizado, con tareas definidas en dos tipos de instalaciones: una comunidad residencial y unas oficinas.