Descripción
La persona seleccionada se integrará en un equipo profesional dedicado al cuidado y rehabilitación de personas mayores dentro de un entorno residencial. Sus funciones principales se centrarán en la aplicación de tratamientos rehabilitadores, siguiendo las prescripciones establecidas para cada residente. Esto implica un trabajo directo y continuo con los usuarios, evaluando sus necesidades específicas y diseñando planes de intervención personalizados que promuevan su autonomía y bienestar físico.Entre las responsabilidades clave se encuentra la realización de pruebas y valoraciones iniciales para determinar el estado funcional de cada persona, así como el seguimiento y la evaluación periódica de los tratamientos aplicados. Este proceso continuo de evaluación es fundamental para ajustar las técnicas y lograr los objetivos de recuperación establecidos. Además, se espera que el profesional actúe como un asesor para otros miembros del equipo, ofreciendo pautas sobre movilizaciones seguras y técnicas de fisioterapia que puedan ser implementadas en el día a día del centro.
El rol también abarca cualquier otra actividad relacionada con la recuperación física de los residentes que pueda ser requerida, siempre dentro del ámbito de la competencia profesional. Se trata de un puesto que requiere empatía, capacidad de observación y un compromiso genuino con la mejora de la calidad de vida de las personas mayores, trabajando de manera coordinada para proporcionar un servicio integral y de alta calidad en un entorno de atención sociosanitaria.