Descripción
La misión principal de este puesto consiste en liderar la estrategia, el diseño y el despliegue de soluciones basadas en Inteligencia Artificial Generativa y sistemas agénticos dentro del ámbito de la analítica de negocio. El profesional actúa como un punto de conexión fundamental entre las necesidades operativas de la compañía y la ejecución técnica, coordinando equipos multidisciplinares bajo un enfoque de trabajo transversal. Su responsabilidad abarca el ciclo de vida completo de los proyectos de IA, asegurando que las implementaciones tecnológicas generen un valor tangible y medible para la organización en diversos contextos operativos. El entorno de trabajo se centra en la optimización de procesos mediante el uso de tecnologías avanzadas y el desarrollo de arquitecturas que permitan la automatización eficiente.Dentro de las responsabilidades diarias, se encuentra la definición y validación de casos de negocio, donde se requiere cuantificar la viabilidad económica, el ahorro de costes y la eficiencia operativa de cada proyecto. Es crucial establecer indicadores clave de rendimiento, realizar seguimientos post-despliegue para analizar posibles desviaciones y documentar lecciones aprendidas para mejorar futuras iteraciones. Asimismo, se gestiona la gobernanza de datos y la seguridad, implementando buenas prácticas para la gestión de tokens, la mitigación de alucinaciones en arquitecturas RAG y el cumplimiento de protocolos estandarizados para la interoperabilidad entre sistemas en la nube y herramientas de productividad empresarial.
La posición exige el diseño de arquitecturas de agentes complejos, incluyendo sistemas multi-agente, la definición de flujos de razonamiento y el establecimiento de jerarquías de decisión. Se trabaja activamente en la implementación de soluciones low-code y en la supervisión de la integración de agentes con sistemas externos mediante protocolos estandarizados. Además, resulta necesario definir métricas de éxito y aplicar herramientas de testeo automático para evaluar la fidelidad, relevancia y precisión de las respuestas generadas por los sistemas. El entorno requiere una capacidad de gestión constante para prevenir fallos operativos y garantizar que los despliegues tecnológicos cumplan con los estándares éticos y de seguridad exigidos en todo momento.