Descripción
Este puesto se centra en las funciones de mantenimiento dentro de un entorno industrial, específicamente en el sector alimentario. El profesional será responsable de ejecutar operaciones de mantenimiento tanto preventivo como correctivo, asegurando que todas las tareas se realicen conforme a los procedimientos establecidos y cumpliendo con las normativas de calidad, seguridad y medio ambiente de la empresa, así como con la legislación vigente. Esto implica una atención meticulosa a los detalles y un compromiso con los protocolos operativos para garantizar la continuidad y eficiencia de la producción. El rol requiere una planificación efectiva para cubrir las necesidades de mantenimiento con los recursos disponibles, optimizando el uso de herramientas y repuestos. Además, es fundamental mantener la maquinaria y los equipos en óptimas condiciones de funcionamiento para prevenir paradas no planificadas que puedan afectar a la cadena productiva. La gestión proactiva del mantenimiento es clave para sostener los niveles de productividad y seguridad requeridos en la industria.Entre las tareas técnicas específicas se encuentran el análisis de los manuales de seguridad de las máquinas y el mantenimiento de contacto con proveedores y servicios técnicos para resolver incidencias o adquirir nuevos conocimientos. El profesional debe registrar meticulosamente todas las acciones de mantenimiento y órdenes de trabajo realizadas, utilizando sistemas de gestión como un Sistema GMAO para la recepción de avisos, la imputación de tiempos y el detalle de las operaciones ejecutadas y los recambios utilizados. La comunicación clara y oportuna de cualquier incidencia detectada es esencial para aplicar las medidas correctoras o preventivas necesarias de manera ágil. Otra responsabilidad importante es el control y la gestión del stock de recambios y material, asegurando que existan los recursos necesarios para intervenciones rápidas y eficaces, lo que contribuye a minimizar los tiempos de inactividad de los equipos.
El entorno de trabajo se caracteriza por la aplicación de conocimientos técnicos en electricidad, mecánica y sistemas industriales. Se valoran competencias como la capacidad de organización y priorización de tareas, el liderazgo operativo para coordinar acciones dentro de un equipo, y una fuerte orientación a resultados. La resolución de incidencias de forma efectiva y la comunicación proactiva son aspectos fundamentales para el éxito en esta posición. El sector alimentario requiere además una formación específica en buenas prácticas de fabricación y manipulación de alimentos, así como conocimiento de las mejores técnicas disponibles (MTDs) y la elaboración de boletines técnicos. El puesto ofrece estabilidad laboral y oportunidades para el crecimiento profesional dentro de la estructura organizativa, basándose en el desempeño y la adquisición continua de competencias.