Descripción
El puesto de botones es una posición clave dentro del departamento de recepción y atención al cliente de un hotel. La persona seleccionada desempeñará un papel fundamental en la creación de una primera impresión positiva para los huéspedes, proporcionando un servicio cordial, eficiente y profesional desde el momento de su llegada. Se trata de un rol que combina tareas logísticas y de servicio directo, contribuyendo a la experiencia general de la estancia y asegurando que todas las necesidades relacionadas con el equipaje y la orientación inicial sean atendidas con prontitud y cuidado. El entorno de trabajo es dinámico, en un establecimiento hotelero ubicado en Santiago de Compostela, ciudad con una alta afluencia turística, lo que requiere capacidad de adaptación y un trato excepcional con el público de diversos orígenes.Las responsabilidades principales incluyen la atención directa a los clientes en el área de recepción, incluyendo el recibimiento y el acompañamiento hasta sus habitaciones o las áreas comunes del hotel. También se encargará de la gestión integral del equipaje, lo que comprende el transporte seguro de maletas y otras pertenencias desde los vehículos de los huéspedes hasta sus habitaciones y viceversa, garantizando su cuidado y custodia temporal cuando sea necesario. Otra tarea relevante es el servicio de aparcamiento de vehículos para los clientes, que debe realizarse de manera segura y conforme a los protocolos del establecimiento. Se espera que el botones colabore estrechamente con el equipo de recepción y conserjería para ofrecer un servicio coordinado y resolver cualquier consulta o necesidad que pueda surgir durante la estancia de los visitantes.
La jornada laboral es completa, con una duración de 40 horas semanales, distribuidas de lunes a domingo. El horario es de tipo partido, abarcando desde las 11:00 horas hasta la 01:00 horas de la madrugada, incluyendo los descansos establecidos por la legislación laboral vigente. Este horario permite cubrir los periodos de mayor actividad del hotel, como las llegadas y salidas de huéspedes. El trabajo se realiza en un entorno que valora la puntualidad, la presentación personal impecable y una actitud proactiva para anticiparse a las necesidades de los clientes, asegurando que su experiencia sea lo más agradable y cómoda posible desde el primer contacto con el establecimiento.