Descripción
El profesional asumirá la responsabilidad de la evaluación y valoración integral del estado funcional y físico de los usuarios, determinando sus capacidades y limitaciones para establecer una línea base de atención. A partir de esta valoración inicial, se procederá a la elaboración de un plan de atención individualizado, documento fundamental que guiará todo el proceso de intervención. Este plan establecerá los objetivos rehabilitadores o preventivos específicos para cada persona, asegurando que la atención se adapte de manera precisa a sus necesidades particulares y su contexto vital.La ejecución del plan se materializará a través de la planificación y puesta en marcha de programas terapéuticos concretos. Dichos programas incluirán la realización de actividades físicas, cognitivas y emocionales diseñadas para mantener y mejorar la capacidad funcional del usuario. El terapeuta deberá adaptar continuamente estas actividades en función de la evolución y las necesidades específicas que se presenten durante el proceso. Paralelamente, será responsable de evaluar y definir los productos de apoyo necesarios, como ayudas técnicas o adaptaciones del entorno, para facilitar la autonomía y la participación de los usuarios en sus actividades diarias.
Otra función esencial consiste en la documentación y comunicación del proceso. Esto implica la elaboración de informes periódicos de valoración que registren el progreso y los cambios en el estado del usuario. Estos informes serán trasladados a los familiares o tutores, manteniéndolos informados y facilitando la coordinación. Además, el profesional gestionará el tratamiento de la información y el registro de datos en las aplicaciones informáticas específicas designadas por la institución, garantizando la correcta actualización de la historia clínica y el cumplimiento de los protocolos establecidos.