Descripción
El puesto se centra en las funciones propias de un profesional de farmacia dentro del entorno de una residencia de mayores. Las responsabilidades principales incluyen la gestión integral del ciclo de la medicación para los residentes, desde la recepción y almacenamiento hasta la dispensación y el control de su administración. Se garantiza una atención segura y de calidad, coordinando estrechamente las actividades con el resto del equipo sanitario de la residencia para asegurar la correcta implementación de los tratamientos prescritos. El objetivo es mantener un sistema de farmacia eficiente que priorice el bienestar y la seguridad de los residentes.Las tareas específicas engloban la verificación de recetas médicas, la preparación y distribución de dosis unitarias, y el registro meticuloso de todos los movimientos de medicamentos en el inventario. Es fundamental el control y la supervisión del stock, así como la identificación y gestión de posibles incidencias relacionadas con la medicación, siguiendo los protocolos establecidos. La labor también implica la colaboración activa en la revisión periódica de los tratamientos farmacológicos junto con médicos y enfermería, contribuyendo a la optimización terapéutica y a la prevención de interacciones o errores.
El entorno de trabajo exige organización, precisión y una comunicación clara y efectiva con el personal sanitario y, cuando sea apropiado, con los familiares de los residentes. Se valora la capacidad para trabajar dentro de un equipo multidisciplinar y para adaptarse a las necesidades específicas de una población geriátrica, asegurando el cumplimiento de la normativa vigente en materia de sanidad y farmacia. El rol es clave para el funcionamiento del servicio de salud de la residencia, apoyando la atención integral a las personas mayores.