Descripción
El técnico de mantenimiento será responsable de la ejecución de tareas de mantenimiento preventivo y correctivo dentro de las instalaciones industriales. Su labor es fundamental para garantizar la continuidad operativa y la eficiencia de los sistemas productivos. Entre sus funciones principales se encuentra la apertura y cierre diario de la planta, lo que implica el arranque y parada controlada de toda la maquinaria, activos e instalaciones. Esta actividad requiere una revisión y control meticuloso del funcionamiento inicial de los equipos, incluyendo el encendido y apagado de calderas, bombas de agua, compresores y cuadros de operación. También se encarga de tareas de preparación como el encerado y colocación de cintas guía en calandras, así como del movimiento seguro de productos químicos necesarios para el servicio de la maquinaria.Otra parte esencial del trabajo es el registro y monitorización de consumos. El técnico debe realizar la toma de lecturas periódicas de los contadores de luz, agua y combustible, e introducir estos datos en el software de gestión correspondiente para su análisis y control. En cuanto al mantenimiento preventivo, ejecuta las tareas designadas por su responsable, alineadas con el plan de mantenimiento anual establecido para cada activo de la empresa. Tras completar cada intervención, debe cumplimentar el parte de trabajo correspondiente, reflejando las tareas realizadas y registrándolas en el software de mantenimiento (GMAO). Estas labores pueden extenderse a centros externos si fuera necesario, e incluyen la limpieza diaria de la maquinaria y de las instalaciones adyacentes.
En el ámbito del mantenimiento correctivo, el profesional interviene para resolver averías y disfunciones según las indicaciones de su responsable, siguiendo el mismo procedimiento de documentación y registro en el software. Además, gestiona la relación con proveedores, preparando hojas de propuesta de compra cuando se detectan necesidades de repuestos no disponibles en el almacén y recibiendo los pedidos correspondientes. Un pilar transversal de todas sus actividades es el estricto cumplimiento de las normas de calidad, gestión medioambiental y prevención de riesgos laborales (PRL). Esto implica la prevención de fugas y derrames, la gestión de residuos mediante separación selectiva para facilitar su reciclaje, y velar constantemente por las medidas de seguridad en su propio puesto de trabajo y en el de sus compañeros de turno.