Descripción
El profesional será responsable de la administración integral del patrimonio de la familia, asumiendo funciones clave de gestión financiera y operativa. Su labor central será definir la estrategia de inversión y riesgo, orientada a la optimización de la rentabilidad financiera y fiscal. Esto incluye el control y planificación del presupuesto personal y familiar, así como la supervisión de ingresos, gastos y flujos de caja, con la elaboración de reportes periódicos para garantizar una visión clara de la situación económica.Además, supervisará el control de gestión y la tesorería, actuando como enlace principal para la presentación de informes al comité de dirección. Coordinará todos los aspectos jurídicos, fiscales y de planificación sucesoria, siendo el punto central de contacto entre la familia y los asesores externos especializados. El seguimiento de las inversiones, ya sean inmobiliarias o financieras, será una parte esencial, lo que implica el análisis de nuevas oportunidades y el control continuo de su rentabilidad y nivel de riesgo asociado.
Finalmente, el rol implica la gestión operativa de compras relevantes de activos y servicios, la supervisión de proveedores y la coordinación de pagos y contratos. Será fundamental mantener una interlocución constante con despachos legales y fiscales, gestionar documentación sensible y asegurar la máxima confidencialidad y discreción en todas las operaciones, garantizando la integridad y seguridad del patrimonio familiar.