Descripción
El puesto consiste en desarrollar las funciones inherentes a la figura del educador dentro de un recurso de protección de menores. Este rol tiene como objetivo principal proporcionar atención, apoyo y seguimiento a niños y adolescentes que se encuentran bajo medidas de protección, trabajando para favorecer su desarrollo integral y su integración social. Las actividades se enmarcan en un entorno residencial o similar, donde el profesional será un referente clave en la vida diaria de los menores, contribuyendo a la creación de un ambiente seguro, estructurado y educativo que promueva su bienestar.Entre las tareas específicas se incluye la ejecución de proyectos educativos individualizados, la supervisión de las actividades cotidianas, el acompañamiento en procesos escolares y formativos, y la implementación de dinámicas grupales que fomenten las habilidades sociales. El educador también será responsable de observar y registrar la evolución de los menores, colaborando estrechamente con el equipo multidisciplinar del centro y manteniendo una comunicación fluida con otros agentes implicados, como servicios sociales o centros educativos, para asegurar una intervención coordinada.
El perfil requerido exige una sólida experiencia o formación específica en el ámbito social. Es imprescindible acreditar al menos tres años de experiencia laboral en el sector o, en su defecto, la realización de 100 horas de cursos certificados por una universidad o por un ciclo formativo de grado medio o superior en el ámbito social, por cada año de experiencia que falte hasta completar los tres. Cabe destacar que los estudios de la carrera de acceso no son válidos para contabilizar como horas de formación. La dedicación es a tiempo completo con horario organizado por turnos, asegurando la cobertura necesaria en el recurso residencial.